Desde el momento mismo de la inauguración se proyectaba el éxito de la Carpa, considerando que se abrió en medio de un acto cultural que contó con la participación de cantantes, poetas, teatreros y raperos de la misma comunidad que ofrecieron un espectáculo emotivo donde mostraron una cara diferente y oculta a quienes en la ciudad pensaban que en el sector solo existían ollas, drogas e inseguridad.
Antes de iniciar con el objetivo principal de esta reflexión el cual esta orientado a describir la Carpa itinerante como una estrategia de trabajo en calle, es necesario contextualizar nuestra experiencia previa antes de su inauguración en Octubre de 2005, ya que estas acciones son las que le otorgaron un sentido y configuraron su éxito en el marco de nuestra propuesta de trabajo comunitario.
El proyecto inicia acciones directas con la comunidad en marzo del 2005, y el no contar con un espacio físico al interior de la comunidad local, exigió al equipo del proyecto, tener que hacer un fuerte trabajo de acercamiento a la comunidad a través de recorridos de calle diurnos y nocturnos, visitas a hoteles, bares, negocios y espacios como el parque centenario distribuyéndonos para lograr una presencia permanente durante toda la semana en la cotidianidad de la zona , donde la relación con algunas personas de referencia como habitantes de calle y lideres de la comunidad que nos enlazaban con sus grupos , gradualmente nos permitió dar los primeros pasos en la construcción de nuestra red subjetiva comunitaria, y además la posibilidad de empezar a explicarle a los diferentes actores sociales cuales eran los objetivos y el sentido del proyecto al interior de la comunidad. Constituyendo entonces como punto de partida de la acciones, “LA ESCUCHA COMO PRESENCIA, donde el Centro de Escucha, no se trata de un modelo estancial, es decir de una oficina en la cual los operadores toman asiento e inician a esperar, sino de algo que promueva la escucha, no solamente la espera” .
Teniendo en cuenta lo anterior y buscando fortalecer los vínculos con las personas ya contactadas y además ampliar nuestra red, organizamos nuestra primera chocolatada dirigida a la población de recicladores, que consistió en organizar una actividad con la ayuda de un reciclador, quien tenia como rol realizar una convocatoria a su grupo de pares para compartir un chocolate y un pan en una residencia del sector, para lo cual previamente se habló con el administrador del lugar concertando el permiso. Con el chocolate como mediador se creo un espacio de confianza, donde todos tuvimos la posibilidad de escuchar y ser escuchados, nos permitía entonces presentarle el proyecto a la comunidad, pero además nos daba la posibilidad de conocer otras personas, otras dinámicas como era la vida al interior de una residencia. Con sorpresa ese día que esperábamos solo hablar con recicladores nos encontramos con niños, niñas, jóvenes, adultos y grupos familiares con distintas y duras historias de vida. Manteniendo la lógica de la chocolatada, donde lo fundamental no era la entrega del alimento sino tener la posibilidad de propiciar espacios de relación, decidimos salir a la calle y ubicándonos en puntos estratégicos compartíamos café con los transeúntes, donde continuamos profundizando en el conocimiento de las características de la comunidad local.
Estas acciones empezaron a producir información relevante y demandas específicas frente a problemáticas emergentes, exigiendo entonces un proceso donde paralelamente a la construcción de la red subjetiva comunitaria, se tenia que dinamizar una red de recursos comunitarios existentes para poder canalizar y derivar servicios ante diferentes instituciones de la ciudad dando respuesta inmediata a las solicitudes de la población.
Este primer periodo nos remite al marco teórico del Tratamiento de Base Comunitario en cuanto a las acciones de construcción del dispositivo: “El trabajo en la comunidad local inicia por la construcción de un escenario en el cual se pueda trabajar…Un escenario de seguridad mínima. Se trata entonces de construir un conjunto de redes que permitan que las acciones sean realizadas y tengan no solamente resultados positivos para los beneficiarios inmediatos, sino también en la comunidad. La existencia de un dispositivo que funcione es el primer resultado y el primer impacto en la comunidad” .
De igual forma quiero comentar un caso que ilustra el impacto que producirá la Carpa en el posicionamiento del proyecto en la comunidad, un niño de 11 años que pasaba por el parque cuando ya había terminado el acto se detuvo y pregunto: ¿Esto para que es, para que sirve? Y con la dedicación que requería esta primera demanda durante ese primer espacio de escucha pude establecer que era un menor trabajador que en la jornada contraria a su colegio tenia que acompañar a su padre en silla de ruedas con las ventas de su chaza A pesar de vivir en la comunidad y de nuestro trabajo permanente y activo nunca lo habíamos contactado, y ese día la Carpa nos permitió visibilizarnos para ese niño y esa familia que requería acompañamiento.
Esta situación se repetiría en diferentes sectores de la zona con otros protagonistas que se iban sumando a nuestra red subjetiva. Por otra parte se convertía también en un punto de referencia para las personas ya contactadas que empezaron a visitar la Carpa para buscar orientación, relación de ayuda o simplemente para hacer una descarga emocional, en un sitio que a pesar de estar en medio de la calle era un espacio de privacidad y confianza. Permanecer todo el día con la carpa en un punto específico también nos ayudo a observar algunas cosas que no se lograban evidenciar cuando tan solo pasábamos en un recorrido de calle, contribuyendo a la identificación de tres sectores con características disímiles en medio de la misma comunidad local.
La sistematización rigurosa que realizamos de las visitas diarias contribuye a la clasificación de la población (hombres, mujeres, niños, niñas, adolescentes y sector GLTB), análisis de las demandas y posterior canalización de los servicios.
Para finalizar quiero referir que teniendo en cuenta la tasa de visitas que se reciben en la Carpa, se decidió implementar procesos educativos informales que se desarrollan como valor agregado a las visitas. Es decir, se atiende la demanda específica del beneficiario, para luego entregarle una capsula de formación orientada al mejoramiento de su calidad de vida y la de su comunidad en temas diversos como prevención de VIH-SIDA, prevención de ITS, distribución de preservativos, salud sexual y reproductiva, buen trato y todo lo referente a la línea de derechos. 1.Milanese Efrem (2001) La Prevención de las farmacodependencias: La reducción del daño 2. Milanese Efrem. Marco Teórico CBT. Tratamiento Comunitario de las Adicciones y de las consecuencias de xclusión grave. |